12.9.09

Acciones y reacciones

No sé. No sé que hacer y me desespera.
No sé cómo reaccionar ni que medidas tomar, me bloqueo automaticamente y quiero salir corriendo a donde sea.
Me frustra el no saber porque no puedo aportar y me convierto en una total y completa inutil. Eso es lo que menos quiero.
Irme me hace mal, quedarme me hace peor. Más alla del peso que queda en mi conciencia, quedarme me quema la cabeza. Me mata, me muero.

10.9.09

SOS INCREIBLE.
¿NUNCA pensas parar?
¿No te das cuenta que no todo gira pura y exclusivamente a tu alrededor?

9.9.09

Náuseas

Así como puedo ser la persona más dulce del mundo, me molesta empalagarme con palabras. Padezco las primaveras y las parejas insoportables, el derroche de amor por todas partes, el exceso de cursilerias, los sobrenombres pateticos y los besos apasionados en la vía pública. No me parece necesario en lo absoluto.
Lo justo, no pido nada más que eso.
Nada de chuchi, amor, dulzura o corazón; tengo nombre y me gusta lo suficiente como para que me lo remplacen por algo tan bizarro.
Nada de llamadas controladoras ni mensajes a cada segundo, nunca jamás llevo el celular encima y si lo llevo... probablemente no tenga crédito ni batería, no funcionaría de ninguna manera.
Nada de confesiones de amor, no necesito que me digas cuánto me queres... demostramelo con acciones, eso significa mucho más que cualquier te amo.
Nada de explicaciones, permisos u obligaciones, no sos mi papá y no necesito tu autorización para hacer lo que se me antoje, no me interesa.
Nada de dedicarme canciones estúpidas. Creo que no hay nada que me irrite más que las canciones que repiten intermitentemente las palabras: amor, amar, amemonos; me dan alergia.
Nada de chamuyo barato. No soy la mujer de tu vida, no te hice cambiar y probablemente tampoco sea la madre de tus hijos... ahorrate esos cuentos para otra.
Nada de caminar pegados, nada de agarrarme la mano, nada de nada. Te juro que puedo caminar sola, que no me pierdo si me soltas.
No me interesa que todos lo sepan, no me gustan las demostraciones en público ni las cartas de amor. Tanto corazón me suena fingido y no tengo la necesidad de fingir nada realmente... si lo siento, lo siento y te lo voy a hacer saber... a mi manera.
(Mi mamá piensa que soy una insensible, otras que soy una resentida, algunos dijeron que es un reflejo de mi fiel soledad, yo creo que no quiero cambiarlo.)

8.9.09

Lollipop, Lollipop

3.9.09

Hay cosas que te matan o te curan.


Está comprobado que todos los seres vivos, a lo largo de su vida, afrontan cuatro procesos: nacer, crecer, reproducirse y morir. Aunque la segunda y la tercera varían según el sujeto, de la última nadie se salva.-
Lo que los científicos no aclaran es que durante la vida también se afrontan muertes, miles de pequeñas muertes que nos obligan a renacer y nos transforman. Mueren los trabajos, mueren las amistades, las relaciones, las aspiraciones, mueren los sueños. Todo es finito y transformable.
Hay muertes que marcan más que otras, hay muertes que se olvidan con facilidad y otras que directamente nos dejan una cicatriz en el medio de la frente, casi como una advertencia a aquellos que nos rodean: "Frágil. Tratar con cuidado". Estas muertes son tan fuertes que dejan al alma totalmente desestabilizada, desequilibrada y cualquier disgusto puede repercutir de la peor manera.
Una vez que la persona muere se le realiza una autopsia. La encargada de diagnosticar la causa de esta pequeña muerte es muchas veces la reflexión y de ahí se busca la cura, el elixir para volver a vivir.
Obviamente este proceso lleva tiempo, paciencia y dedicación por lo que siempre hay un lapso en el que la persona se convierte en un muerto en vida, algo así como un cuerpo inanimado que deambula con la mirada perdida sin destino ni punto de partida a la búsqueda de esas respuestas que hicieron de él una pila de huesos sin sentido alguno. Los culpables son casi siempre los mismos, asesinos por vocación van siempre de la mano el desamor y la desilusión. El desamor como falta de amor o afecto a una persona o cosa, enemistad, aborrecimiento tanto a un tercero, un objeto, como a uno mismo. La desilusión como el desengaño, la decepción, la impresión que se experimenta cuando alguna cosa no responde a las expectativas que se habian creado. Son estas las que desatan el primero de los signos perceptibles de una pequeña muerte: la depresión, la tristeza. Cada lágrima que se derrama carga con un mensaje, un grito desgarrador que no puede ser emitido.
Luego, el renacimiento.La resurreción tiene que estar acompañada de un aprendizaje para no volver a morir de la misma forma, para transformarnos en personas más fuertes, inmunes a las desiluciones y amores que no están.
No es fácil, no todos lo logran. Todavía hay personas que pueden morir a causa del amor, todavía existen pasiones que autodestruyen lentamente, todavía no encuentro la cura a la mentira y la desilusión permanente en todos los aspectos, todavía me persiguen viejos fantasmas que no me dejan vivir.
Al lado mió pasan muchas cosas,    
 pero lo que me rodea es indiferente.